
Un espectro se cierne sobre Venezuela: el espectro del nepotismo. Junto a este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Venezuela, los Adecos y Copeyanos, Justicieros y Chavistas, los rancios oligarcas y los nuevos boliburgueses. No hay un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no motejen de nepotista, ni un solo partido de oposición que no lance al rostro de las oposiciones más avanzadas, lo mismo que a los enemigos reaccionarios, la acusación estigmatizante de nepotismo. De este hecho se desprenden dos consecuencias:
La primera es que el nepotismo se halla ya reconocido como una potencia y una realidad por todas las potencias Venezolanas.
La segunda, que es ya hora de que los nepotistas expresen a la luz del día y ante el mundo entero sus ideas, sus tendencias, sus aspiraciones, saliendo así al paso de esa leyenda del espectro nepotista con un manifiesto de su intenciones caudillistas.
¿Qué relación guardan los nepotistas con sus familiares en general? Los nepotistas no forman un partido aparte de sus estirpes. No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales de sus familiares. No profesan principios especiales con los que aspiren a modelar ningún movimiento.
Los nepotistas no se distinguen de los demás partidos más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales, los intereses comunes y peculiares de todos sus familiares, independientemente de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha democrática, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su grupo familiar.
Los nepotistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente deben declarar que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución nepotista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, porque igual han sido olvidados y seguirán siendo olvidados. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar (si son familia de los nepotistas, claro está).
¡Madres, padres, tíos, abuelos, sobrinos y hasta cuñados de toda Venezuela, uníos! Fin del extracto del Manifiesto.
Nota del autor: Este documento está dedicado con mucho aprecio y respeto a los nuevos líderes que nos han enseñado una fresca, moderna y eficiente manera de hacer política, con justicia y solidaridad. Entre estos están el gran Combo de Caciques de Barinas, la fértil familia Flores en la Asamblea Nacional y por supuesto, el Clan Marcano en mi ciudad, Lechería.








