
La necesidad de democratización del sistema universitario es un hecho evidente. La exclusión del más pobre, que no pudo conseguir una educación primaria y secundaria eficiente y por lo tanto se encuentra en desventaja con respecto a los egresados de liceos privados, no puede ser negada por nadie, sin importar color político. El problema no está en el análisis del problema, sino en la formulación de soluciones viables. Allí es donde yace el error del Gobierno.
Eliminar todo control de ingreso al sistema universitario, lejos de solventar la problemática actual, la agrava. Se dice que de esa manera se incluye al más débil, al que menos tiene, pero en realidad no se ataca al problema de raíz. Las carencias de base que estos bachilleres arrastran seguirán ahí, solo para que el joven ya una vez dentro del sistema vea frustradas sus esperanzas al no poder avanzar más allá del primer semestre.
Todo esto aunado a los problemas de sobrepoblación, carencias infraestructurales y escasez de docentes que presentan nuestros recintos universitarios. Simplemente no se pueden admitir a todos los aplicantes porque físicamente es imposible, a menos que se aumenten los recursos, y por lo visto el gobierno no parece estar por la labor de hacerlo. Y a este problema contribuye la no aplicación de los regimenes internos de repitencia dejando que bachilleres con más de 10 años en el recinto sigan disfrutando de un subsidio implícito que no merecen, además del famoso otorgamiento de cupos a los grupos "políticos" que hacen vida dentro de la institución. Por ejemplo, en la UDO, según un artículo publicado en El Tiempo el 27/03/2008, la decana Patricia Mitchell maneja una cifra de 34 movimientos que recibirían 21 cupos cada uno. Y todos sabemos que estos cupos van a parar al mercado negro, cotizándose alrededor de los 2.000 Bs F.
Para solucionar este problema, hay que atacar su origen. Primero, aplicar los regimenes de repitencia internos de cada universidad, para aprovechar la capacidad existente y no agotar recursos en personas que hayan desperdiciado su oportunidad. Segundo, despojar a estos grupos políticos de sus cupos asignados por derecho divino, todos tenemos los mismos derechos y nadie merece trato preferencial.
En el tema económico, hay que buscar soluciones creativas para mejorar nuestras instituciones. Una buena medida sería fomentar donaciones no obligatorias de alumnos y ex-alumnos. Cada quien, en la medida de lo posible, antes de comenzar el semestre, aportará lo que pueda. El colegio Pío XII tiene un sistema similar para recabar fondos. Es necesario además establecer alianzas estratégicas con la empresa privada, fomentar las casi nulas actividades de investigación. Una empresa paga bastante por un buen estudio de mercado, servicio que las universidades le pueden prestar al mismo nivel por un costo inferior. Todos ganan.
Y por ultimo, el punto más importante: el bajo nivel de los bachilleres que aspiran a entrar al sistema universitario. Esta claro que hay que reformular todo el modelo de educación primaria y secundaria e invertir más de lo que el gobierno piensa hacer en este sector, y los pasos totalmente politizados que están tomando parecen más bien alejarnos de una solución.
Una opción sería implementar un curso propedéutico a los alumnos de nuevo ingreso, con las nociones más importantes de física, química y matemáticas. Y el costo de este curso de nivelación pudiera reducirse drásticamente con un poco de imaginación: utilizando a los alumnos de semestres superiores que cursan con carácter de obligatoriedad "Servicio Comunitario". Estas son mis ideas, las de un simple estudiante universitario.
http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=145158
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