
Es curioso que cuando se debaten temas económicos, muchas personas tiendan a pensar que los países ricos en recursos naturales tienen pavimentado el camino hacia el desarrollo. Nada más lejos de la realidad. A día de hoy, en esta economía globalizada en la que vivimos, para un país en vías de desarrollo poseer grandes riquezas naturales puede ser más un problema que una solución.
Esta situación es llamada por los economistas "el mal holandés", donde al existir grandes yacimientos de algún recurso valioso, (o también el resultado de cualquier hecho que genere grandes entradas de divisas, como un notable repunte de los precios de un recurso natural), se termina produciendo una gran distorsión en la economía nacional. Este trastorno toma ese nombre porque se analizó por primera vez en Holanda, tras el descubrimiento de petróleo y gas en el mar del Norte. Estos incrementos de ingresos al invertirse en el país causan que la moneda local se aprecie, perjudicando la competitividad de las exportaciones no petroleras.
Pongamos como ejemplo el caso Venezolano. En los años 80s y 90s, teníamos una débil pero aún existente industria nacional, a pesar de los graves problemas económicos que enfrentábamos. Con el impresionante repunte del precio del barril de petróleo, los ingresos por ese concepto aumentaron abruptamente, y han sido reinvertidos en la economía nacional de manera directa. Si a esto le sumamos el control de cambio existente desde hace varios años, tenemos como resultado una moneda sobrevaluada. Esto trae a su vez como consecuencia la perdida de rentabilidad en la industria, porque es mayor el costo de producción que cualquier objeto que importarlo. Por lo tanto estos capitales migran de la industria a otros sectores más productivos para el empresario pero no para el país.
La mejor solución, aunque suene paradójico, es dejar la mayor parte del ingreso excedente fuera del país. Invertir una parte en importaciones necesarias y destinar la mayor parte a la creación de un Fondo de Estabilización Macroeconómica. En Venezuela ese fondo se creó en 1998 bajo la presidencia de Caldera, pero este solo pudo ser implementado tras algunas reformas comenzando el gobierno de Chávez. Para el tercer trimestre del 2001 el fondo ya tenia 7.100 millones de Dólares. Lamentablemente, al reformarse el fondo, se produjo una mezcla de discrecionalidad y disposiciones que distorsionaron los objetivos originales de este. Dejo de ser un fondo para convertirse en una caja chica. Actualmente apenas hay 814 millones de Dólares en el FEM. Con la modificación que se quería realizar a la Carta Magna (artículo 321 específicamente) el FEM quedaba derogado con lo cual solamente se dejaba el Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), que desde hace tiempo había sido el receptor de los aportes que le tocaban al FEM.
El buen funcionamiento de este tipo de fondos, cuando son llevados correctamente es un hecho contrastado. El mejor ejemplo es el Petroleum Fund Noruego, que cuenta con 150.000 millones de Dólares, invertidos en las distintas bolsas mundiales, y ha cumplido su doble propósito de estabilizar la economía en ese país y crear un colchón económico para futuras generaciones cuando el petróleo se acabe. Y estamos hablando de Noruega, un país que ha conseguido las mejores cifras en equidad y bienestar social a nivel mundial, lo más cercano que se puede encontrar al ideal socialista.
http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=144604
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