miércoles, 25 de abril de 2007

El turismo en Venezuela


Recientemente el Foro Económico Mundial realizó por primera vez un ranking sobre la competitividad turística de 124 países del mundo entero. Para la elaboración de dicho ranking se analizaron diferentes aspectos de orden tanto económicos como sociales e infraestructurales, como lo son normas medioambientales, la seguridad, la salud, la calidad del transporte aéreo y terrestre, el desarrollo de las infraestructuras de información y comunicación, la competitividad de los precios, el capital humano, los recursos naturales y culturales.

Venezuela ocupó la posición número 99 de dicho ranking, siendo una de las naciones peor valoradas de toda Latinoamérica. Países como Ecuador (ocupó el puesto 97), Perú (81), Nicaragua (89), Honduras (87), El Salvador (77), Colombia (72), Guatemala (69), Argentina (64) se encuentran en mejor posición que nuestra patria, y a nivel regional solo superamos a Guyana (100), Bolivia (109) y Paraguay (111).

Dentro de los aspectos que influyeron en la baja clasificación de Venezuela destacan la atención al turista (lugar 123 de 124), seguridad (123 de 124), condiciones para atraer inversión directa (120 de 124), derechos de propiedad (123 de 124), esfuerzo para reducir riesgos de pandemias (121 de 124), entre otras categorías. Cabe destacar las calificaciones obtenidas en protección de los recursos naturales y culturales, precios de la gasolina y asistencia a la educación primaria, donde figuramos en el primer lugar.

Debemos tratar de ser objetivos a la hora de analizar nuestros problemas tanto infraestructurales como de competitividad en el área turística, y darnos cuenta de que a pesar de los grandes atractivos naturales que existen en Venezuela, no estamos siquiera cerca de ser una potencia turística. En este sentido es importante ir construyendo un verdadero aparato turístico desde adentro hacia afuera, haciendo énfasis en las vías de comunicación, aeropuertos y medios de transporte masivos, fortaleciendo primero el turismo interno a nuevos destinos, para posteriormente abrir nuevos espacios en el turismo internacional, sobre todo con un verdadero programa de promoción de Venezuela como exótico destino turístico en medios de comunicación internacionales.

El desarrollo turístico es una responsabilidad económica del Estado Venezolano, ya que nuestros atractivos naturales son junto con el petróleo nuestro mejor recurso natural, y si se hace el suficiente énfasis en este desarrollo podría convertirse incluso en la segunda gran fuente de ingresos para la nación y un punto fuerte en la tan necesaria diversificación económica. La empresa privada debe ser uno de los pilares fundamentales de este nuevo modelo turístico, puesto que es imposible para el Estado construir por si mismo una gran infraestructura hotelera y de comercios, pero es su deber fomentar la inversión en este sector, atraer el capital tanto extranjero como local y proporcionar a los inversores las condiciones adecuadas para que se sientan seguros.

Es hora de entender que un discurso político agresivo e incendiario, que apoye y deje entrever el comienzo de un proceso de estatizaciones no hace más que ahuyentar a los posibles inversionistas, de esta manera estancándonos aún más. La solución pasa por mejorar nuestra infraestructura, para después mediante una agresiva política de marketing a nivel internacional atraer inversiones y turistas. Es solo una cuestión de saber vender a Venezuela como el paraíso natural que es.


romulor@gmail.com

¿Quién pierde con el control de precios?



Cuando un país se encuentra en una espiral inflacionaria como la que actualmente vemos en Venezuela, la constante subida de los precios se convierte en algo más que un indicador, un número sobre el papel, y pasa a ser un hecho efectivo que afecta directamente nuestro poder adquisitivo haciendo para el ciudadano común cada día mas difícil adquirir los insumos de la canasta básica. Existen muchas medidas que puede tomar un gobierno para contrarrestar este fenómeno, pero muy pocas suelen ser efectivas.


El Gobierno del presidente Chávez ha decidido reafianzar su sistema de control de precios como medida para intentar detener el constante y sostenido aumento de estos. El problema está en que esta estrategia ya ha sido aplicada en muchas ocasiones alrededor del mundo, en infinidad de países tanto subdesarrollados como desarrollados, incluyendo a los Estados Unidos durante el gobierno de Richard Nixon, con resultados siempre negativos.


Si nos sentamos a analizar el efecto dominó que significa controlar los precios de artículos de la canasta básica, en este caso ilustrativo veremos el de la carne, nos podemos dar cuenta de que el Venezolano de a pié al primer momento se ve beneficiado. Pero el problema está en que los costos de producción también han subido como consecuencia de la inflación acumulada anteriormente, y a la hora de comprar la pieza al matadero, realizar los cortes y desechar huesos y grasa, el carnicero no puede vender al precio regulado porque le dejaría pérdidas. En estos casos, los pequeños comerciantes, los dueños de las carnicerías en los pueblos y pequeñas ciudades, que se dedican exclusivamente a esto, no pueden afrontar estas pérdidas y terminan bajando la santamaría. En cambio las grandes cadenas de supermercados, los Unicasa, Central Madeirense, Excelsior Gama, Sigo y demás grandes compañías, pueden afrontar esta regulación asumiendo la pérdida que les puede dejar la venta de la carne regulada, adoptando una política de compensación: aumentar los precios de los productos no regulados.

Como resultado, tenemos más desempleo, por los pequeños comerciantes que han quebrado, una menor oferta, y no se ha logrado detener a la inflación, que no ha hecho más que aumentar como consecuencia de la política de compensación de las grandes cadenas. Ante la pérdida de poder adquisitivo del venezolano promedio, se hace necesario un nuevo aumento de salarios, lo que hace que aumente la liquidez de nuevo, haciéndonos caer de nuevo en la mencionada espiral inflacionaria, de la cual no se puede salir de esa manera. En este caso siempre van a perder los pequeños comerciantes y los consumidores, pero no las grandes compañías. Esta regulación de precios existe desde el año 2003, y 4 años después podemos decir con toda propiedad que ha sido un rotundo fracaso.


Ante este oscuro panorama, puede existir una posibilidad: cambiar del sistema de precios controlados al de precios "concentrados". En el caso de los precios concertados son los empresarios los que acuerdan con el gobierno fijar un tope al precio del producto en cuestión, de manera voluntaria. Es decir, un pacto de caballeros, a diferencia de la regulación de precios donde el gobierno no sólo fija de manera unilateral un precio, sino que incluso aplica un subsidio a alguna o varias partes de la cadena de producción. La cuestión está en tener la voluntad de llegar a un acuerdo entre ambas partes.



romulor@gmail.com

Hotel Caracas Libre






Siguiendo la fuerte ola de estatizaciones que ha venido llevando a cabo el gobierno venezolano durante el presente año, se rumora que una de las próximas "víctimas" será el hotel Caracas Hilton, que pasaría a llamarse hotel Caracas Libre en honor al emblemático hotel de la capital cubana. Se dice que la operadora habría firmado en diciembre la renovación del contrato, pero fueron llamados de urgencia desde el Centro Simón Bolívar para decirles que debían entregarlo a fines de mayo pues el gobierno se encargará de su administración.

No habría ningún tipo de indemnización, de manera parecida a la nacionalización del Habana Hilton cubano, que en los años 60 pasó a manos del Estado cubano, aunque en circunstancias diferentes a las venezolanas. Es verdaderamente preocupante la deficiencia en la memoria de mediano y largo plazo de los venezolanos, parece que no recordamos nada de lo que se ha intentado y fracasado a nivel económico en el país.

No es la primera vez que un gobierno tiene una "fiebre estatizadora", ya durante el primer período de Carlos Andrés Pérez vivimos esta historia, y sabemos que termina, en el caso turístico, con un grupo de hoteles quebrados, sumidos en la corrupción y en el amiguismo, donde los hoteles se convierten en centros de vacaciones de políticos y amigos. Y no sólo eso, sino la ineficiencia característica de un gobierno tratando de llevar a cabo actividades económicas y empresariales que simplemente no le competen, quitándole espacio a la empresa privada, simplemente hacen inviable un modelo económico donde el Estado tenga presencia en todos los sectores incluyendo los más pequeños.

Cabe resaltar que en sectores verdaderamente importantes de la economía el Estado debe ser actor principal (como el caso de Pdvsa), pero el verdadero problema está en determinar cuáles sectores son verdaderamente estratégicos. Si los parámetros para determinar esto no son lo suficientemente claros, un gobierno puede terminar nacionalizando hasta el abasto de la esquina.

Si abrimos un poco los ojos, y tratamos de aprender la historia política y económica de Latinoamérica, nos damos cuenta que incluso en la Cuba revolucionaria, hasta su hotel emblema Habana Libre fue finalmente privatizado a finales de los 90 puesto que su situación económica era insostenible. Y lo más hipócrita de la cuestión es que la concesión fue otorgada al capitalista grupo español Sol Meliá para su explotación, y el turismo que llevan ésta y otras cadenas imperialistas son las que mantienen con algo de vida a la economía de la isla. Hoy en día este hotel pertenece a la división Tryp de la cadena Sol Meliá, y su nuevo nombre es Hotel Tryp Habana Libre.

El hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, esperemos por el bienestar económico del país que éste no sea el caso, y el gobierno rectifique su política de nacionalizaciones innecesarias a mansalva, que aprendamos de nuestros propios errores y de los de nuestros vecino para así construir un futuro mejor para todos los venezolanos.

romulor@gmail.com

El elefante rojo




Actualmente se está llevando a cabo en nuestro país un nuevo proceso de estatización, donde el gobierno nacionalizará empresas que considere estratégicas para el desarrollo del país. Ya se han anunciado las nacionalizaciones de Cantv y la Electricidad de Caracas, además de algunas otras que aún están por venir. Las nacionalizaciones no son nada nuevas en materia económica, sobre todo en Venezuela, donde sentimos que vivimos un Deja Vu, y está Carlos Andrés Pérez de nuevo como presidente, saltando charcos, pero con una boina roja, basando su gobierno en su magnética personalidad.

La situación es parecida a la de los 70 durante el primer gobierno de CAP, cuando los ingresos por concepto de la exportación del petróleo estaban por los cielos, y el gobierno comenzó a incrementar el gasto público desmesuradamente.

Estas medidas permitieron que el Estado se convirtiera en un gigante, con tentáculos en todas partes e imposible de controlar. Cuando llega la crisis petrolera nos encontramos con un Estado acostumbrado a inyectar toneladas de dinero para paliar el déficit de las distintas empresas nacionales, y al ver recortados sus ingresos petroleros, simplemente no pueden seguir sacándole las patas del barro a sus empresas y éstas quiebran.

Tenemos tres opciones: La primera es comenzar un proceso de nacionalizaciones como propone Chávez, estatizando cada empresa que él juzgue estratégica para el país, donde terminaremos con un Estado de proporciones gigantescas, un elefante blanco, bueno, más bien rojo, marcado por empresas estadales ineficientes donde habrá más empleados y gastos que los necesarios, corrupción a granel, improductividad y malos servicios para el venezolano común.

Al principio parecerá que todo está bien, porque el gobierno podrá tapar esta ineficiencia con los chorros de petrodólares que están entrando, pero cuando esta nueva bonanza petrolera termine, será imposible mantener a ese gran número de empresas dependientes del Estado, y esto lo sufrirá el venezolano de a pié, como ya sucedió aquí mismo en Venezuela, y en casi toda Latinoamérica que seguía al pié de la letra el modelo económico Keynesiano durante distintas épocas, sobre todo en la llamada "década perdida".

La segunda opción es la neoliberal, privatizar cuanta empresa nacional exista, incluyendo Pdvsa, minimizar al Estado a su más pequeña expresión y dejar que solamente las leyes de mercado, disminuyendo el gasto público a la mínima expresión, dejando desamparado al pueblo necesitado, al pobre más pobre, sin asistencia social ni educación pública. Este camino también ha demostrado ser inapropiado para Latinoamérica, como se vio en la experiencia neoliberal de Argentina, que culminó con un rotundo fracaso.

La tercera opción, la vía del centro, de la socialdemocracia, la del "tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario". Esta opción nos dice que el Estado debe tener una labor reguladora, aunque nunca como protagonista único del proceso económico, en el caso venezolano por ejemplo, Pdvsa siempre debe ser propiedad del Estado, al igual que los bienes de la petrolera en el exterior (por cierto, la venta de la refinería Lyondell en Houston técnicamente significa una privatización de propiedad del Estado venezolano, vaya con el doble discurso de Chávez), para garantizar el destino de nuestra producción de crudo extra-pesado.

Pero se debe evaluar cuidadosamente qué empresas son verdaderamente esenciales y cuáles no son necesarias que estén en manos estadales. La Electricidad de Caracas no es una de ellas, ni Cantv. Estas empresas han demostrado ser más beneficiosas para el país en manos privadas, porque responden en sus deberes fiscales y brindan un servicio de altísima calidad, a diferencia de cuando eran empresas públicas groseramente ineficientes.

Las ayudas sociales o misiones deben continuar, pero buscando soluciones creativas para disminuir el fuerte gasto público que significan. Por ejemplo, en misiones como la Ribas o Robinson se pueden reformar de manera que los facilitadores sean estudiantes de Educación, en sus últimos semestres, y que esta labor social les equivalga como su Tesis de Grado. Lo mismo se puede hacer con la Misión Ciencia y estudiantes de ingeniería, Hábitat con estudiantes de ingeniería Civil y arquitectura, Barrio Adentro con estudiantes de Medicina y Enfermería, claro está, siempre como mencioné anteriormente, equivaliendo esta labor como Tesis.

Soluciones existen, pero volver un paso atrás, a un modelo económico que fracasó en cada uno de nuestros países latinoamericanos, es un suicidio. La solución no pasa por el neoliberalismo ni por los estados mastodónticos, sino por una tercera vía, la socialdemocracia moderna.

romulor@gmail.com

Dos izquierdas




La intención de este blog es recopilar los artículos que he escrito para la sección Nuevas Plumas del diario El Tiempo, y quizas algun otro artículo de otro autor que me parezca pertinente, donde comento principalmente sobre las diferencias entre la izquierda moderna que entiende la globalización como un proceso que no tiene vuelta atrás y entiende la importancia del libre comercio para obtener beneficios sociales, y la izquierda borbónica, como la define Teodoro Petkoff, arcaica, proteccionista y peligrosamente nacionalista...