domingo, 20 de julio de 2008

Gato por liebre


La fuerza política venezolana más grande a día de hoy es el chavismo. Esto es indiscutible, a estas alturas solo los necios lo refutan. Por eso la necesidad de crear un frente común para igualar o superar en tamaño al oficialismo desembocó en el pacto del 23 de Enero, donde las principales fuerzas opositoras se comprometieron a presentar candidaturas unitarias en todo el país.

Este esfuerzo titánico necesita de verdaderos líderes desprendidos que antepongan el bienestar común a sus intereses particulares, que comprendan el momento histórico que vivimos después del Referéndum y entiendan que estas elecciones regionales pueden significar un verdadero punto de inflexión para ese cambio que tanto ansiamos. Lamentablemente hasta ahora no ha sido el caso.

Un buen ejemplo de esta mezquindad política lo tenemos muy cerca, en el actual alcalde de Lechería Gustavo Marcano. Desoyendo a todos los que lo aconsejaban, está lanzado en una carrera por la candidatura a la gobernación de Anzoátegui con unos números muy pobres que no han levantado en varios meses (según la encuesta de Todos Unidos por Anzoátegui se encuentra por detrás de Saab, Barreto Sira, Rondón y Rausseo) y al mismo tiempo lanzó a su madre, Carmen de Marcano en Urbaneja, imponiéndola sobre jóvenes con mayor preparación y verdadero liderazgo, cosa que la señora Carmen carece.

Lo grave del caso es que la mayor parte de la gente no ha advertido el peligro que significaría una hipotética doble candidatura Marcano en Anzoátegui y Lechería. Sería un arma de doble filo.

La maquinaria del oficialismo destruiría toda aspiración opositora a la gobernación, sembrado la semilla del nepotismo opositor en los sectores populares, donde precisamente Marcano carece de arrastre. Y en Urbaneja seguramente alguno de los independientes optaría por no declinar, acumulando el apoyo de los demás candidatos, canalizando el descontento y finalmente dejando a los aurinegros sin el chivo y sin el mecate. Y esto es extrapolable al resto del país. Perderíamos toda autoridad moral para criticar las asquerosas prácticas del oficialismo, donde el amiguismo, el nepotismo y el tráfico de influencias son la regla. ¿Como podríamos criticar el imperio de los Chávez en Barinas, o al manejo de la Asamblea Nacional como una bodega familiar por parte de Cilia Flores si dejamos que nuestros aliados hagan lo mismo?

Afortunadamente ya algunas voces importantes en el panorama político nacional se han alzado en contra de este preocupante hecho. Teodoro Petkoff en una reunión de alto nivel regañó públicamente a Marcano por su torpeza política y seguidamente le dedicó un editorial en Tal Cual, resaltando la importancia moral y política de no caer en las mismas prácticas deshonestas que el oficialismo.

Amigos lectores, es ahora o nunca. Nosotros como ciudadanos debemos hacer oír nuestras voces, debemos dejar en claro que la construcción de una verdadera unidad debe anteponerse a las ambiciones particulares, que es nuestro destino el que está en juego. No dejemos que nos metan gato por liebre.

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