
Actualmente se está llevando a cabo en nuestro país un nuevo proceso de estatización, donde el gobierno nacionalizará empresas que considere estratégicas para el desarrollo del país. Ya se han anunciado las nacionalizaciones de Cantv y la Electricidad de Caracas, además de algunas otras que aún están por venir. Las nacionalizaciones no son nada nuevas en materia económica, sobre todo en Venezuela, donde sentimos que vivimos un Deja Vu, y está Carlos Andrés Pérez de nuevo como presidente, saltando charcos, pero con una boina roja, basando su gobierno en su magnética personalidad.
La situación es parecida a la de los 70 durante el primer gobierno de CAP, cuando los ingresos por concepto de la exportación del petróleo estaban por los cielos, y el gobierno comenzó a incrementar el gasto público desmesuradamente.
Estas medidas permitieron que el Estado se convirtiera en un gigante, con tentáculos en todas partes e imposible de controlar. Cuando llega la crisis petrolera nos encontramos con un Estado acostumbrado a inyectar toneladas de dinero para paliar el déficit de las distintas empresas nacionales, y al ver recortados sus ingresos petroleros, simplemente no pueden seguir sacándole las patas del barro a sus empresas y éstas quiebran.
Tenemos tres opciones: La primera es comenzar un proceso de nacionalizaciones como propone Chávez, estatizando cada empresa que él juzgue estratégica para el país, donde terminaremos con un Estado de proporciones gigantescas, un elefante blanco, bueno, más bien rojo, marcado por empresas estadales ineficientes donde habrá más empleados y gastos que los necesarios, corrupción a granel, improductividad y malos servicios para el venezolano común.
Al principio parecerá que todo está bien, porque el gobierno podrá tapar esta ineficiencia con los chorros de petrodólares que están entrando, pero cuando esta nueva bonanza petrolera termine, será imposible mantener a ese gran número de empresas dependientes del Estado, y esto lo sufrirá el venezolano de a pié, como ya sucedió aquí mismo en Venezuela, y en casi toda Latinoamérica que seguía al pié de la letra el modelo económico Keynesiano durante distintas épocas, sobre todo en la llamada "década perdida".
La segunda opción es la neoliberal, privatizar cuanta empresa nacional exista, incluyendo Pdvsa, minimizar al Estado a su más pequeña expresión y dejar que solamente las leyes de mercado, disminuyendo el gasto público a la mínima expresión, dejando desamparado al pueblo necesitado, al pobre más pobre, sin asistencia social ni educación pública. Este camino también ha demostrado ser inapropiado para Latinoamérica, como se vio en la experiencia neoliberal de Argentina, que culminó con un rotundo fracaso.
La tercera opción, la vía del centro, de la socialdemocracia, la del "tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario". Esta opción nos dice que el Estado debe tener una labor reguladora, aunque nunca como protagonista único del proceso económico, en el caso venezolano por ejemplo, Pdvsa siempre debe ser propiedad del Estado, al igual que los bienes de la petrolera en el exterior (por cierto, la venta de la refinería Lyondell en Houston técnicamente significa una privatización de propiedad del Estado venezolano, vaya con el doble discurso de Chávez), para garantizar el destino de nuestra producción de crudo extra-pesado.
Pero se debe evaluar cuidadosamente qué empresas son verdaderamente esenciales y cuáles no son necesarias que estén en manos estadales. La Electricidad de Caracas no es una de ellas, ni Cantv. Estas empresas han demostrado ser más beneficiosas para el país en manos privadas, porque responden en sus deberes fiscales y brindan un servicio de altísima calidad, a diferencia de cuando eran empresas públicas groseramente ineficientes.
Las ayudas sociales o misiones deben continuar, pero buscando soluciones creativas para disminuir el fuerte gasto público que significan. Por ejemplo, en misiones como la Ribas o Robinson se pueden reformar de manera que los facilitadores sean estudiantes de Educación, en sus últimos semestres, y que esta labor social les equivalga como su Tesis de Grado. Lo mismo se puede hacer con la Misión Ciencia y estudiantes de ingeniería, Hábitat con estudiantes de ingeniería Civil y arquitectura, Barrio Adentro con estudiantes de Medicina y Enfermería, claro está, siempre como mencioné anteriormente, equivaliendo esta labor como Tesis.
Soluciones existen, pero volver un paso atrás, a un modelo económico que fracasó en cada uno de nuestros países latinoamericanos, es un suicidio. La solución no pasa por el neoliberalismo ni por los estados mastodónticos, sino por una tercera vía, la socialdemocracia moderna.
romulor@gmail.com
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