
Siguiendo la fuerte ola de estatizaciones que ha venido llevando a cabo el gobierno venezolano durante el presente año, se rumora que una de las próximas "víctimas" será el hotel Caracas Hilton, que pasaría a llamarse hotel Caracas Libre en honor al emblemático hotel de la capital cubana. Se dice que la operadora habría firmado en diciembre la renovación del contrato, pero fueron llamados de urgencia desde el Centro Simón Bolívar para decirles que debían entregarlo a fines de mayo pues el gobierno se encargará de su administración.
No habría ningún tipo de indemnización, de manera parecida a la nacionalización del Habana Hilton cubano, que en los años 60 pasó a manos del Estado cubano, aunque en circunstancias diferentes a las venezolanas. Es verdaderamente preocupante la deficiencia en la memoria de mediano y largo plazo de los venezolanos, parece que no recordamos nada de lo que se ha intentado y fracasado a nivel económico en el país.
No es la primera vez que un gobierno tiene una "fiebre estatizadora", ya durante el primer período de Carlos Andrés Pérez vivimos esta historia, y sabemos que termina, en el caso turístico, con un grupo de hoteles quebrados, sumidos en la corrupción y en el amiguismo, donde los hoteles se convierten en centros de vacaciones de políticos y amigos. Y no sólo eso, sino la ineficiencia característica de un gobierno tratando de llevar a cabo actividades económicas y empresariales que simplemente no le competen, quitándole espacio a la empresa privada, simplemente hacen inviable un modelo económico donde el Estado tenga presencia en todos los sectores incluyendo los más pequeños.
Cabe resaltar que en sectores verdaderamente importantes de la economía el Estado debe ser actor principal (como el caso de Pdvsa), pero el verdadero problema está en determinar cuáles sectores son verdaderamente estratégicos. Si los parámetros para determinar esto no son lo suficientemente claros, un gobierno puede terminar nacionalizando hasta el abasto de la esquina.
Si abrimos un poco los ojos, y tratamos de aprender la historia política y económica de Latinoamérica, nos damos cuenta que incluso en la Cuba revolucionaria, hasta su hotel emblema Habana Libre fue finalmente privatizado a finales de los 90 puesto que su situación económica era insostenible. Y lo más hipócrita de la cuestión es que la concesión fue otorgada al capitalista grupo español Sol Meliá para su explotación, y el turismo que llevan ésta y otras cadenas imperialistas son las que mantienen con algo de vida a la economía de la isla. Hoy en día este hotel pertenece a la división Tryp de la cadena Sol Meliá, y su nuevo nombre es Hotel Tryp Habana Libre.
El hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra, esperemos por el bienestar económico del país que éste no sea el caso, y el gobierno rectifique su política de nacionalizaciones innecesarias a mansalva, que aprendamos de nuestros propios errores y de los de nuestros vecino para así construir un futuro mejor para todos los venezolanos.
romulor@gmail.com
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