domingo, 29 de junio de 2008

1984




El 26 de Octubre de 2001 el presidente norteamericano George W. Bush promulgó como ley un acta del Congreso de los Estados Unidos denominada USA Patriot Act, conocida comúnmente por nosotros los hispanohablantes como la ley patriótica. Esta ley ha terminado por ser una de las piezas legislativas más polémicas de la historia moderna.

Su objetivo es restringir una serie de derechos constitucionales, a fin de ampliar el poder represivo del Estado sin la intervención del poder judicial, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, a fin de "garantizar" la seguridad nacional y supuestamente combatir una amenaza externa, el "terrorismo" en el caso yankee. La misma ha sido severamente criticada por organismos de derechos humanos debido a la restricción de las libertades y garantías constitucionales y ha sido considerada inconstitucional por varios tribunales.

Esta ley estadounidense incrementa las facultades de las agencias represivas para vigilar las comunicaciones telefónicas y de correo electrónico, así como los registros públicos y privados (médicos, financieros, libros solicitados en las bibliotecas, etc.); reduce las restricciones para acciones de inteligencia en otros países; aumenta el poder de la Secretaría del Tesoro para regular el mercado financiero; y concede poder discrecional a las autoridades policiales y migratorias para detener y deportar a inmigrantes, cuando se invoque que los mismos están sospechados de estar relacionados con el terrorismo.

Por todas estas facultades otorgadas al Estado, la ley ha sido considerada en todo el mundo como de corte fascista y represiva, condenada sobre todo desde los círculos izquierdistas, incluyendo dentro del chavismo. Es por eso que la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia recientemente aprobada por el Presidente no destila más que opresión e hipocresía. Esta ley combina lo peor de los sistemas represivos estadounidense y cubano, combinándolos de una manera nunca antes vista. Del modelo cubano toma la utilización de las redes sociales y "organizaciones de participación popular" como "órganos de apoyo a la actividad de inteligencia", lo que en la isla son los llamados Comités de Defensa de la Revolución (CDR), previstos como mecanismo de control. El director de la DISIP, Henry Rangel Silva incluso ha admitido abiertamente en el canal del Estado VTV que están espiando a los candidatos opositores para las elecciones regionales en flagrante violación de sus derechos constitucionales, solo por haber cometido el pecado de no seguir la línea de pensamiento oficial.

Lamentablemente vivimos dentro de una distopía Orwelliana donde el estado omnipresente todo lo ve y todo lo oye, donde mediante el adoctrinamiento, la propaganda, el miedo y el castigo piensan moldearnos como figurines de arcilla.

Pero olvidan el espíritu libertario del venezolano, que a lo largo de la historia ha luchado contra totalitarismos de todo signo, ese espíritu del 23 de Enero. Venezolano, despierta, el Gran Hermano te vigila.

martes, 17 de junio de 2008

Dos modelos (y II)

El término Democracia Social ha sido empleado de distintas maneras a través de la historia. Para muchos pensadores del siglo pasado, consistía en la implementación de mecanismos democráticos de toma de decisiones en las instituciones no estatales que caracterizan a la sociedad civil. Es decir, la democratización de las organizaciones sociales.

En la actualidad, el proyecto ideológico de UNT que lleva este mismo nombre, es mucho más complejo y va mucho más allá de esta definición. Esta plataforma constituye más bien el siguiente paso en la evolución de la socialdemocracia venezolana, adaptando los conceptos teóricos al mundo globalizado, buscando soluciones reales y prácticas a los problemas de nuestra sociedad.

Esta plataforma toma inspiración de modelos como la tercera vía, incluso se puede considerar como la adaptación de esta al contexto venezolano. Las ideas de Anthony Giddens han sido llevadas a la práctica en muchos países, y le dieron a la socialdemocracia una nueva visión que ha permitido solventar los problemas estructurales que afloraron en la década de los 70s y los 80s en todo el globo terrestre.

En esa época, el gasto público indiscriminado e ineficiente terminó generando grandes déficit y desatando una inflación descontrolada, dándole puerta abierta al posterior auge del neoliberalismo que terminó siendo a largo plazo peor que la enfermedad que buscaba curar.

Afortunadamente, los pensadores socialdemócratas asumieron el reto y se dedicaron a la revisión del modelo.

Lamentablemente, en Venezuela esto no se dio sino hasta tiempos recientes mediante UNT. El partido socialdemócrata por excelencia, AD, no supo revisar sus conceptos y analizar donde se habían equivocado, simplemente dieron un bandazo de la socialdemocracia "a la antigua" a las políticas neoliberales de CAP II. Incluso a día de hoy, este partido no se ha planteado la necesaria modernización ideológica.

Lo verdaderamente importante es que este nuevo modelo socialdemócrata funciona, consiguiendo resultados contundentes en crecimiento económico, control de la inflación, disminución de la inequidad, reducción de la pobreza y sobre todo el establecimiento de un sólido Estado de Bienestar que le garantice a todas personas una salud y educación pública de calidad. Ejemplos como el de los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile, Fernando Henrique Cardoso y Lula da Silva en Brasil, Zapatero en España, Gerhard Schröder en Alemania o Tony Blair en el Reino Unido hablan por si solos.

El único pero que le pongo a la labor de UNT en el desarrollo de la plataforma de la Democracia Social es su política comunicacional. A pesar de que existe una base teórica firme se ha fallado a la hora de llegar al ciudadano de a pié y explicarla punto por punto.

Para esto se deben aprovechar los grandes medios de comunicación, las Redes Populares e incluso los Consejos Comunales, además de impulsar de charlas y foros de debate ideológico en Universidades y comunidades. Es imposible explicar un modelo ideológico en tan pocas líneas, por lo que recomiendo leer el documento Democracia Social: Alternativa para Venezuela de Demetrio Boersner.

http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=150886

Dos modelos (I)




En la convulsa actualidad venezolana, donde la polarización marca las relaciones interpersonales y el conflicto es el pan nuestro de cada día, uno de los pocos puntos donde todos coincidimos es en la importancia histórica del momento en el que vivimos. Es ahora que vamos a decidir la senda que ha de tomar nuestro país. Por eso es importante conocer en detalle los pros y los contras de los dos modelos ideológicos que se nos plantean: El Socialismo del siglo XXI y la Democracia Social.

El Socialismo del siglo XXI fue concebido por el alemán Heinz Dieterich en 1996 y desde el 30 de Enero del 2005 constituye la bandera ideológica del proyecto de Hugo Chávez Frías. Dicho modelo establece los pasos necesarios para elaborar lo que define como el Nuevo Proyecto Histórico. Este proyecto consta de tres estructuras fundamentales:

La primera es el Bloque Regional de Poder, que estaría constituido por el conjunto regional de naciones que comparten este proyecto, unidas en un modelo de integración marcado por las relaciones políticas en primera instancia. La segunda estructura es Bloque Regional de Poder Popular que correspondería a la coordinación continental de los movimientos sociales que apoyen a la implementación del Socialismo del siglo XXI.

Y la tercera estructura, la más importante, es la Economía de Equivalencias. Y es en esta pata donde cojea el proyecto del alemán. Dieterich propone lo que denomina como contabilidad de equivalencias, fundada en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda. Este valor del trabajo se mediría por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio, además de los valores agregados a dicho trabajo. Esto constituye una labor imposible a nivel práctico, aun empleando la rosa de Peters y equipos informáticos.

En adición, esta tampoco considera la relevancia del superávit de producción y conservación de energía en relación a su consumo de un determinado trabajo (EROEI), lo que impide lograr un nuevo sistema de mayor eficiencia en producción y conservación de energía para la organización social.

No se puede obviar como lo hace el sociólogo que un mes de trabajo de un científico puede equivaler a 10 años de trabajo de un artesano, al lograr un nuevo sistema de mayor eficiencia, que redunda en bienestar para la sociedad. Por ejemplo, el desarrollo del motor de combustión interna no puede equivaler al trabajo realizado por el artesano (muy digno, vale resaltar) en el mismo periodo de tiempo.

Esto significa que el valor de un producto dependerá únicamente de su tiempo de elaboración. En el programa En Confianza de Ernesto Villegas, el ideólogo señaló que el vigilante de un hospital que trabaja 8 horas debe ganar más que un neurocirujano, que en una operación de 3 horas salva una vida. Es decir, desprecia el tiempo empleado por el médico para prepararse e ignora la especialización del trabajo. Esta visión indudablemente terminaría por estancar a nuestro país, porque con este modelo el incentivo para estudiar ciencias se pierde y el desarrollo tecnológico y científico se obstruye.

http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=150052

viernes, 13 de junio de 2008

Los Simpsons




Hace varios días Conatel adoptó una medida sancionatoria en contra de la planta televisiva Televen por la transmisión de la serie animada Los Simpsons en horario todo usuario.

El organismo tomó esta decisión aduciendo que la serie "no favorece la formación integral de los niños". Esta orden ha desatado controversia a nivel internacional.

Finalmente, la televisora puso al programa de nuevo en su parrilla, pero esta vez en horario supervisado, a las 7 p.m., y paradójicamente el horario anterior de la serie animada (11 a.m.) fue sustituido por la profunda, didáctica y enriquecedora serie Baywatch.

Si analizamos imparcialmente la decisión de Conatel, podemos llegar a concluir incluso que la medida fue correcta y ajustada a derecho. En efecto, Los Simpsons son una serie que trata tópicos que pudieran no ser aptos para niños. A diferencia de lo que muchos creen, Los Simpsons es una serie que bajo una máscara de risas fáciles esconde un sinfín de trascendentales temas, que van desde el sindicalismo, los peligros de la energía atómica, el medio ambiente, el matrimonio homosexual, la corrupción, la inmigración, hasta la guerra de Irak. Y es comprensible que los niños malinterpreten estos mensajes.

Lo verdaderamente preocupante, más que la razonable decisión de Conatel, es la salvaje y desmedida arremetida mediática de los medios de comunicación afectos al Gobierno en contra de esta serie. Desde VTV, RNV y Aporrea se está llevando una campaña de acoso y derribo contra este show. Incluso se celebró un foro llamado "La decadencia como entretenimiento" cuya finalidad era simplemente denunciar que Los Simpsons son un instrumento del imperio para ideologizar a los venezolanos y transmitir sus valores consumistas.

Sinceramente no se si reír o llorar. Imagino que estas personas nunca han visto un capítulo, porque el que lo haya hecho sabrá que esta serie se caracteriza por su aguda crítica de la sociedad norteamericana y de los valores capitalistas. Tenemos por ejemplo al Sr. Burns, dueño de la hipercontaminante planta nuclear.

El "capitalista explotador" por definición, exageradamente malvado, que disfruta despidiendo a sus trabajadores o coleccionando pieles de animales en extinción. Por el otro lado tenemos a Lisa, la inteligente joven, de tendencia izquierdista, que aboga por la salida de las tropas de USA de Irak y la conservación del ambiente. Curiosamente, el Partido Republicano, tan odiado por el chavismo, es representado en su "comando de campaña": el castillo del Conde Drácula, lleno de personajes maléficos planeando la mejor manera de ocasionar alguna calamidad.

Es evidente que la serie expone los problemas de la sociedad estadounidense y trata temas principalmente de ese país, pero en ningún momento lo glorifica ni trata de imponer su modo de vida. Su constante crítica y reflexión, como por ejemplo el constante recordatorio de la inexistencia de seguridad social universal en ese país, son prueba de ello. Precisamente, son los medios gringos de derecha los máximos detractores de la serie. La califican como inmoral y alegan que "no favorece la formación integral de los niños". Ciertamente curioso.

Cada día el chavismo se parece más a la derecha estadounidense, esa derecha rancia encabezada por George W. Bush.

jueves, 12 de junio de 2008

Sobre Estados Unidos y libre comercio



Desde la caída del muro de Berlín y el derrumbe de la Unión Soviética, vivimos en un mundo unipolar. Lo que se creyó que sería una gran época de paz y prosperidad ha terminado por convertirse en uno de los períodos más convulsos de la historia de la humanidad. La lista de conflictos bélicos desde el final de la guerra fría es escalofriante. Desde la primera guerra del Golfo, pasando por el conflicto de Kosovo, Afganistán hasta la hipermediática guerra de Irak.

Pero apartando a estos conflictos, ocurrieron otros, aún más sangrientos y espeluznantes que no recibieron la misma atención. El genocidio en Ruanda, donde fueron asesinados sistemáticamente alrededor de un millón de personas; la Segunda Guerra del Congo (o guerra del coltán) donde fallecieron más de 5.4 millones de personas; y el actual conflicto en Darfur donde ya van más de 400.000 muertos, son los mejores ejemplos.

Guste o no, al ser Estados Unidos una superpotencia tiene el imperativo moral de salvaguardar las vidas humanas en conflictos de esta naturaleza. Me parece aberrante que sus gobiernos sigan un baremo económico y político para determinar en qué conflictos deben intervenir. Evidentemente el escenario ideal es el de una ONU fuerte y cuyas decisiones sean atendidas por todos y puedan ser llevadas a cabo eficientemente, pero a día de hoy esto no es realidad.

En el terreno económico, encontramos casos similares. Por ejemplo, en el área del libre comercio. Yo soy un firme creyente de este, siempre y cuando es llevado a cabo en verdadera igualdad de condiciones, lo que algunos llaman comercio justo. El caso es que siendo Estados Unidos el principal promotor del libre comercio, es el primer país en violar sus reglas fundamentales para beneficio de sus corporaciones. La hipocresía de subsidiar a sus agricultores, para después exigir a los países firmantes de tratados eliminar todo tipo de subsidio industrial o agrícola roza lo ridículo, así como la imposición de aranceles graduales para de esa manera evitar el ingreso de bienes manufacturados, desalentando de esta manera la industrialización en los países en vías de desarrollo. A esto se suman barreras no arancelarias como las garantías, impuestos anti-dumping altamente distorsionados, normas de origen y barreras técnicas.

Desde el campo de la teoría económica, muchos sectores exponen que el libre comercio puede llevar a un país dictatorial a una nueva democracia, al brindarle libertades económicas a los habitantes, que paulatinamente llevarán a libertades políticas gracias a la apertura y al conocimiento de las personas de nuevas ideas. Bajo esta conjetura se justificaron las relaciones comerciales con gobiernos como el de Pinochet. Afortunadamente, el tiempo le dio la razón a esta hipótesis y hoy día Chile es una de las democracias más vibrantes de nuestro continente. Lo que yo no me explico es por qué no se aplica este mismo argumento a las relaciones con Cuba. En mi opinión, al restablecer relaciones comerciales con Cuba, se conectaría a la isla caribeña de nuevo con el mundo globalizado, originando una tormenta de ideas. Al mismo tiempo, se le privaría a Castro de la vieja excusa de responsabilizar de cada desgracia económica al bloqueo. Dos pájaros de un tiro.

Escribo este artículo para dejar claro que en Venezuela existe una oposición verdaderamente crítica, capaz de debatir con argumentos que van más allá del típico "yanquis imperialistas" y " yanquis go home", capaz de salir de los discursos habituales. No somos cachorros del imperio, ni mucho menos cachorros de Fidel. Somos independientes y tenemos criterio propio.

Claves para la integración latinoamericana




Ríos de tinta se han derramado en los últimos años a lo largo de todo el continente en referencia a la imperiosa necesidad de un verdadero modelo de integración regional.

Hemos oído propuestas de diversos sectores, pero todas han demostrado ser infructuosas. Y a medida que pasa el tiempo, vemos como en el resto del globo se consolidan los distintos bloques económicos. Latinoamérica sigue creciendo, pero a pasos pequeños, comparados con los saltos agigantados de China, la India y los Tigres Asiáticos.

Por razones históricas, económicas y energéticas, es imperativo que Venezuela tome junto a Brasil la batuta en el proceso de integración. Pero lo más importante es que este proceso sea de carácter social y económico, más que ideológico. Para que funcione este proyecto necesariamente debe trascender la retórica política. En un continente democrático, es normal que con el tiempo las distintas naciones fluctúen entre la izquierda y la derecha, y limitar al proyecto de integración a una determinada visión sería un suicidio.

En mi opinión, debería plantearse primero un periodo de unos 4 años de fortalecimiento de la industria nacional para hacerla más competitiva. Se debe llegar a un acuerdo con el sector privado, donde tanto gobierno como las empresas privadas se comprometan a jugar su rol, el estado invirtiendo parte del ingreso petrolero en subvenciones a la industria y las empresas en reinvertir parte de sus ganancias en tecnología, además de estimular la creación de nuevas empresas, siempre en sectores donde podamos ser competitivos a nivel internacional.


En este periodo se debe proteger a la industria con una serie de aranceles graduados de manera progresiva, que deben aumentar a nivel que el bien a importar tenga un mayor nivel de manufactura.

Estas subvenciones finalizarán, de manera paulatina al igual que los aranceles, para poder entrar en la siguiente fase, donde el proteccionismo no sea el protagonista sino el libre (y justo) comercio. De nada nos serviría abrir nuestra economía si esta no es lo suficientemente competitiva en los sectores donde hay un mayor valor agregado.

Pasado este periodo de fortalecimiento, utilizar la posición de liderazgo a nivel energético para impulsar la integración de la CAN con Mercosur, y de esta manera crear un gran bloque económico suramericano. De esta manera, con una industria fuerte, estaríamos en una mejor posición que en la actualidad para hacernos con el liderazgo regional. La única manera de lograr esto, es dejando de lado la agenda política, y centrándose en el aspecto económico.

Una vez conseguido este objetivo, se procedería a negociar tratados como bloque económico unido, con otros bloques o potencias económicas. La ventaja de hacer esto como conjunto es que de esa manera se puede conseguir una posición de mayor fuerza que al hacerlo cada país independientemente.

Por ejemplo, a la hora de negociar un posible tratado con USA, uno de los puntos vitales de la negociación debe ser el fin de los groseros subsidios a la agricultura por parte del gobierno estadounidense. Esto viola las reglas del libre comercio y aniquilaría una de las pocas ventajas comparativas de Suramérica. De todas formas, no todo se reduce a pactos económicos con USA (aunque por razones geográficas sería un socio lógico). TLCs con China, India, el bloque del pacífico o ASEAN (formado por los tigres asiáticos) la CEE. Hay que analizar todos los escenarios y presionar para lograr acuerdos que sean beneficiosos en realidad. El ALCA, por ejemplo, hubiera sido un fracaso rotundo en las condiciones planteadas.

Las objeciones de Lula y Kirchner fueron claras, los subsidios a la agricultura son la piedra de traba, posición que es diametralmente opuesta a la de Chávez que se niega de plano a ningún tratado con USA.

romulor@gmail.com

jueves, 5 de junio de 2008

En busca de respuestas a la crisis universitaria



La necesidad de democratización del sistema universitario es un hecho evidente. La exclusión del más pobre, que no pudo conseguir una educación primaria y secundaria eficiente y por lo tanto se encuentra en desventaja con respecto a los egresados de liceos privados, no puede ser negada por nadie, sin importar color político. El problema no está en el análisis del problema, sino en la formulación de soluciones viables. Allí es donde yace el error del Gobierno.

Eliminar todo control de ingreso al sistema universitario, lejos de solventar la problemática actual, la agrava. Se dice que de esa manera se incluye al más débil, al que menos tiene, pero en realidad no se ataca al problema de raíz. Las carencias de base que estos bachilleres arrastran seguirán ahí, solo para que el joven ya una vez dentro del sistema vea frustradas sus esperanzas al no poder avanzar más allá del primer semestre.

Todo esto aunado a los problemas de sobrepoblación, carencias infraestructurales y escasez de docentes que presentan nuestros recintos universitarios. Simplemente no se pueden admitir a todos los aplicantes porque físicamente es imposible, a menos que se aumenten los recursos, y por lo visto el gobierno no parece estar por la labor de hacerlo. Y a este problema contribuye la no aplicación de los regimenes internos de repitencia dejando que bachilleres con más de 10 años en el recinto sigan disfrutando de un subsidio implícito que no merecen, además del famoso otorgamiento de cupos a los grupos "políticos" que hacen vida dentro de la institución. Por ejemplo, en la UDO, según un artículo publicado en El Tiempo el 27/03/2008, la decana Patricia Mitchell maneja una cifra de 34 movimientos que recibirían 21 cupos cada uno. Y todos sabemos que estos cupos van a parar al mercado negro, cotizándose alrededor de los 2.000 Bs F.

Para solucionar este problema, hay que atacar su origen. Primero, aplicar los regimenes de repitencia internos de cada universidad, para aprovechar la capacidad existente y no agotar recursos en personas que hayan desperdiciado su oportunidad. Segundo, despojar a estos grupos políticos de sus cupos asignados por derecho divino, todos tenemos los mismos derechos y nadie merece trato preferencial.

En el tema económico, hay que buscar soluciones creativas para mejorar nuestras instituciones. Una buena medida sería fomentar donaciones no obligatorias de alumnos y ex-alumnos. Cada quien, en la medida de lo posible, antes de comenzar el semestre, aportará lo que pueda. El colegio Pío XII tiene un sistema similar para recabar fondos. Es necesario además establecer alianzas estratégicas con la empresa privada, fomentar las casi nulas actividades de investigación. Una empresa paga bastante por un buen estudio de mercado, servicio que las universidades le pueden prestar al mismo nivel por un costo inferior. Todos ganan.

Y por ultimo, el punto más importante: el bajo nivel de los bachilleres que aspiran a entrar al sistema universitario. Esta claro que hay que reformular todo el modelo de educación primaria y secundaria e invertir más de lo que el gobierno piensa hacer en este sector, y los pasos totalmente politizados que están tomando parecen más bien alejarnos de una solución.

Una opción sería implementar un curso propedéutico a los alumnos de nuevo ingreso, con las nociones más importantes de física, química y matemáticas. Y el costo de este curso de nivelación pudiera reducirse drásticamente con un poco de imaginación: utilizando a los alumnos de semestres superiores que cursan con carácter de obligatoriedad "Servicio Comunitario". Estas son mis ideas, las de un simple estudiante universitario.

http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=145158

La maldición de los recursos





Es curioso que cuando se debaten temas económicos, muchas personas tiendan a pensar que los países ricos en recursos naturales tienen pavimentado el camino hacia el desarrollo. Nada más lejos de la realidad. A día de hoy, en esta economía globalizada en la que vivimos, para un país en vías de desarrollo poseer grandes riquezas naturales puede ser más un problema que una solución.

Esta situación es llamada por los economistas "el mal holandés", donde al existir grandes yacimientos de algún recurso valioso, (o también el resultado de cualquier hecho que genere grandes entradas de divisas, como un notable repunte de los precios de un recurso natural), se termina produciendo una gran distorsión en la economía nacional. Este trastorno toma ese nombre porque se analizó por primera vez en Holanda, tras el descubrimiento de petróleo y gas en el mar del Norte. Estos incrementos de ingresos al invertirse en el país causan que la moneda local se aprecie, perjudicando la competitividad de las exportaciones no petroleras.

Pongamos como ejemplo el caso Venezolano. En los años 80s y 90s, teníamos una débil pero aún existente industria nacional, a pesar de los graves problemas económicos que enfrentábamos. Con el impresionante repunte del precio del barril de petróleo, los ingresos por ese concepto aumentaron abruptamente, y han sido reinvertidos en la economía nacional de manera directa. Si a esto le sumamos el control de cambio existente desde hace varios años, tenemos como resultado una moneda sobrevaluada. Esto trae a su vez como consecuencia la perdida de rentabilidad en la industria, porque es mayor el costo de producción que cualquier objeto que importarlo. Por lo tanto estos capitales migran de la industria a otros sectores más productivos para el empresario pero no para el país.

La mejor solución, aunque suene paradójico, es dejar la mayor parte del ingreso excedente fuera del país. Invertir una parte en importaciones necesarias y destinar la mayor parte a la creación de un Fondo de Estabilización Macroeconómica. En Venezuela ese fondo se creó en 1998 bajo la presidencia de Caldera, pero este solo pudo ser implementado tras algunas reformas comenzando el gobierno de Chávez. Para el tercer trimestre del 2001 el fondo ya tenia 7.100 millones de Dólares. Lamentablemente, al reformarse el fondo, se produjo una mezcla de discrecionalidad y disposiciones que distorsionaron los objetivos originales de este. Dejo de ser un fondo para convertirse en una caja chica. Actualmente apenas hay 814 millones de Dólares en el FEM. Con la modificación que se quería realizar a la Carta Magna (artículo 321 específicamente) el FEM quedaba derogado con lo cual solamente se dejaba el Fondo de Desarrollo Nacional (FONDEN), que desde hace tiempo había sido el receptor de los aportes que le tocaban al FEM.

El buen funcionamiento de este tipo de fondos, cuando son llevados correctamente es un hecho contrastado. El mejor ejemplo es el Petroleum Fund Noruego, que cuenta con 150.000 millones de Dólares, invertidos en las distintas bolsas mundiales, y ha cumplido su doble propósito de estabilizar la economía en ese país y crear un colchón económico para futuras generaciones cuando el petróleo se acabe. Y estamos hablando de Noruega, un país que ha conseguido las mejores cifras en equidad y bienestar social a nivel mundial, lo más cercano que se puede encontrar al ideal socialista.

http://www.eltiempo.com.ve/noticias/default.asp?id=144604

romulor@gmail.com

Actualizando el blog

Tenía el espacio abandonado desde hace más de un año, vamos a empezar a poner esto al día.